Perdón

Hoy quiero pedir perdón. Perdón por tener una tienda pequeña, por tener un horario partido. Quiero pedir perdón a mi familia, muy particularmente a mi pareja y a mi hija. Quiero pedir perdón por todas las faltas, por los conciertos a los que no he podido ir, por las exposiciones perdidas, por los planes aplazados.

Quiero pedir perdón por no desconectar, por llevarme trabajo a casa, por llegar más tarde por quedarme haciendo cosas en la tienda.

Especialmente quiero pedir perdón por las navidades, por las de antes y sobretodo por las futuras: perdóname Inés. Por no ir contigo a ver belenes, por no llevarte a ver las luces de la ciudad, por no ir a verte al cole cuando toque, por llegar agotada a casa, por no poder jugar contigo todo lo que quisiera, por todo eso y por más (y no solo en navidad)

Quiero pedir perdón a las musas, porque ya no las encuentro, a los escritores, porque ya no los leo, a Elektra, porque debería dedicarle más tiempo para que fuera rentable.

Perdón por las malas caras, por los nervios acumulados, por los llantos. Perdón y gracias.

Gracias Dom por aguantarme, por soportarme y empujarme. Y gracias Inés por regalarme siempre, siempre, tus sonrisas, tus manitas y tus palabras. Verte correr hacia mí cuando atravieso la puerta de casa es un bálsamo.

Firmado: Mamá.

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Viaja seguro

A Inés no le gusta el coche, de hecho, muchas veces vomita durante el trayecto, aunque sea corto.

Hasta ahora viajaba a contramarcha en una silla Chicco, pero ya se le estaba quedando pequeña, así que para cambiarla, optamos por seguir a contramarcha, porque para nosotros prima la seguridad por encima de todo.

Imagínense un choque leve, como consecuencia un latigazo cervical; ahora trasladen eso a un bebé o niño pequeño. Nada más que decir a este respecto.

Para buscar el SRI (sistema de retención infantil) más adecuado para nosotros leí mucho y finalmente recurrí a la profesionalidad de Seguridad Vial en Familia y posteriormente al asesoramiento de Alicia, de Bebé Seguro. Pregunté y me resolvieron mis dudas a las mil maravillas. Y eso que no tenía pocos requisitos, precisamente.

Pedí una silla, por supuesto a contramarcha, que no fuera muy cara y que durara mucho, por lo menos hasta los 4 años. Y existe; es la Diono Radian 5.

Quedé con Alicia y probamos la silla, que por suerte cupo muy bien en el coche; Inés pudo probarla también y así se pudo ajustar a su altura y pudimos ver que iba cómoda.

Y ya está, es un desembolso de dinero que amortizas enseguida y lo más importante: Inés va muy segura y los papás muy tranquilos. Eso sí, sigue sin gustarle el coche, qué se le va a hacer.

Firmado: Mamá.

Mi hija no me deja dormir. 

Hoy es una de esas noches. Aquí estoy, a las 6 de la mañana sin pegar ojo. 

No es que Inés llore, no. Es que desde que nació creo que hemos ido empatando unos episodios con otros. 

Empecemos por el octavo mes de embarazo. Directamente, ese mes no dormí nada, al menos por las noches. Tenía unos picores en las plantas de los pies que hacían que por las noches quisiera morirme, no es broma, no. El día 21 de enero, mi médico y mi ginecóloga decidieron que me tomara una pastilla más fuerte para eliminar los picores pero poder vivir. Bueno, pues cuando por fin logré dormir por primera vez en casi un mes, rompí aguas, a eso de las 6 de la mañana del 22 de enero, 15 días antes de lo previsto. 

Pues creo que desde ese momento he dormido toda la noche, seguida, como tres o cuatro veces nada más. 

Como digo, con Inés hemos ido empatando un episodio tras otro. 

Cuando nació porque comía a demanda, a eso se sumaron los cólicos del lactante, aunque teniendo en cuenta lo que he oido por ahí, lo nuestro fue coser y cantar. 

Después, cuando ya come de todo, que le das un baño, la cena y la acuestas a dormir, te crees que todo irá mejor, que la cosa se ordenará, pero no, a Inés le cuesta horrores dormirse. Creo que ya lo he dicho anteriormente (es que es mi principal queja y si no lo digo reviento); ni baño, ni cena, ni masaje relajante, ni privación de estímulos sonoros o audiovisuales, nada, Inés se duerme a eso de las 23h. Y Mamá y Papá reventados, sin poder cenar, sin poder hablar ni ver una peli (agradezco desde aquí al canal series, que es lo máximo que nos podemos permitir por tiempo).


Una vez que Inés se ha dormido, eso si, sin aspavientos ni perreras, la verdad, pero con una necesidad de atención constantes, empiezan las ¿pesadillas?, ¿terrores nocturnos?; no sé lo que es, pero hay noches como la de hoy que incluso grita. Aunque basta con que se de vuelta en la cuna o que pierda la chupa para que ya balbucee y allí esté su madre a ver qué pasa. 

En concreto hoy es uno de esas noches de pesadilla, así que a la cama con Papá y Mamá. Pero Mamá ya no puede dormir, porque es empezar a abandonarse en los brazos de Morfeo, así suavemente, poquito a poco y de repente oír un gritito en la oreja. Así que me he levantado a pintar, a ver si así me relajo. 

Buenas noches…o buenos días. 

Firmado: Mamá. 

Lobo. 

Me estoy volviendo un lobo. 

Es curioso, pero a medida que Inés crece voy notando como yo dependo más de ella. Debe de ser porque ella se está volviendo más independiente, porque ya quiere caminar sola; el caso es que, no sé por qué pero cada día me siento con más necesidad de protegerla. ¿ Será que mi cabecita nota que se me empieza a escapar, que ya no es tan bebé?

Tengo el instinto de un lobo y me encanta que mi hija reclame mi atención, pero es agotador. Todo el día detrás de mi, entre mis piernas, corriendo de puntillas con sus mini piernitas en cuanto me ve. Y yo, como un lobo pero derretida de amor cuando me lanza sus manitas para abrazarme. 


Firmado: Mamá. 

Carnaval de día 

Nuestro primer carnaval de día con Inés se resume así rapidito en un par (o más) de puntos. 

1. Es un gran invento, muy divertido. Y yo que pensaba que sólo podía pasarlo bien de noche en carnavales. 

2. Imprescindible disfrazarse, tooodo el mundo, no me vale que los papás vayan de calle y los niños disfrazados. Con una peluca o la cara pintada es más que suficiente, no me sean sosos. 


3. Es posible ir con cochecito de bebé, nosotros fuimos con mochila, pero reconozco que los 10 kg de Inés terminan cansando; eso sí, nos metimos por todas partes. Con el carro será más limitado, pero lo veo factible. 

4. Se recomienda ir desde por la mañana, a eso de las 12 es buena hora, creo, aunque nosotros bajamos a las 3 y aquello estaba en pleno auge. 


5. Y esto es una recomendación en general para los carnavales: si estás dentro del mogollón y quieres avanzar, hazlo al ritmo de la música, baila mientras caminas y es más fácil y además divertido. 

Nos vemos en la calle. 

Firmado: Mamá carnavalera. 

Dos en uno: Navidad y primer cumpleaños 

Como está visto que no tengo tiempo y no quiero que se me acumule también el post de carnavales, pues esta es una entrada doble, que total, fue todo seguidito porque Inés cumple el 22 de enero, por si alguien es nuevo por aquí 😉

Las navidades se nos vinieron encima, por lo menos a mí. Desde finales de noviembre empezó la campaña, cosas de trabajar en una tienda. ¿Conciliación?, no sé lo que es eso, y que conste que siempre digo que tengo mucha suerte porque trabajo en una empresa familiar, pero también tengo más responsabilidades, o eso creo yo. En fin, que hasta después de mediados de enero no fui persona. 

Pues Inés con Papá, con los abuelos y las tías, pasándolo pipa y Mamá reventada. 

Decidimos que no íbamos a poder mantener ninguna rutina con Inés en estas fechas, así que lo poco que  habíamos conseguido con nuestro caballo de batalla, que es la hora de dormir, pues lo perdimos, si es que se puede decir así. 

Así, rápido: en Nochebuena en casa de los abuelos, en Nochevieja Inés  se despertó para las uvas, pero no pudo ver a los Reyes Magos en la cabalgata porque se quedó frita. 

Lo de los regalos era algo que nos preocupaba, a ver si por ser el primer año los Reyes se iban a pasar, pero no, la cosa fue bien. En casa Inés recibió una bolsa enorme de Mega Bloks y una andadora de Vtech, que ha usado un montón, de hecho ahora la está utilizando para ponerse de pie y estrenar sus rodillas. Pongo foto porque está genial, se entretiene una barbaridad. 


Y claro, llegamos al cumple, en plena cuesta de enero, si. 

Decidimos que haríamos una merienda en casa, como cuando nosotros éramos pequeños, nada de alquilar una casa rural y castillos hinchables, preparamos los clásicos sándwiches y básicame hicimos una compra de golosinas y refrescos. Eso si, compramos el mantel y los platos y vasos de la Patrulla Canina, que a Inés le flipa. La tarta también la encargamos con la misma temática, pero ¿les digo algo?, en Mercadona había una de la dichosa Patrulla Canina mucho más discreta que la nuestra, que quedó horrible, más rica y más barata (cosas de mamá novata). 

Tarta digna de cualquier fiesta de Alaska y Mario
Y poco más que decir del primer cumple: vestimos a Inés de niña guapa, con zapatitos y todo, se nos llenó la casa de gente y el otro día me pregunté que en qué momento ha pasado ya un año y yo sin darme cuenta. 

Firmado: Mamá 

No time

Este es un post para que no se olviden de nosotros. Y es que tengo muchas cosas que contar, las primeras navidades con Inés, su primer cumpleaños, y muchas cosas más. Pero es que no he tenido tiempo de ponerme al día, cosas de la conciliación, si he dicho conciliación, aunque en realidad no sepa lo que es.
Pues porque siempre es bueno evadirse y bailar, les dejo por aquí un vídeo bailongo que últimamente no me saco de la cabeza.

Y lo dicho, no se olviden de nosotros.

Firmado: Mamá.