Perdón

Hoy quiero pedir perdón. Perdón por tener una tienda pequeña, por tener un horario partido. Quiero pedir perdón a mi familia, muy particularmente a mi pareja y a mi hija. Quiero pedir perdón por todas las faltas, por los conciertos a los que no he podido ir, por las exposiciones perdidas, por los planes aplazados.

Quiero pedir perdón por no desconectar, por llevarme trabajo a casa, por llegar más tarde por quedarme haciendo cosas en la tienda.

Especialmente quiero pedir perdón por las navidades, por las de antes y sobretodo por las futuras: perdóname Inés. Por no ir contigo a ver belenes, por no llevarte a ver las luces de la ciudad, por no ir a verte al cole cuando toque, por llegar agotada a casa, por no poder jugar contigo todo lo que quisiera, por todo eso y por más (y no solo en navidad)

Quiero pedir perdón a las musas, porque ya no las encuentro, a los escritores, porque ya no los leo, a Elektra, porque debería dedicarle más tiempo para que fuera rentable.

Perdón por las malas caras, por los nervios acumulados, por los llantos. Perdón y gracias.

Gracias Dom por aguantarme, por soportarme y empujarme. Y gracias Inés por regalarme siempre, siempre, tus sonrisas, tus manitas y tus palabras. Verte correr hacia mí cuando atravieso la puerta de casa es un bálsamo.

Firmado: Mamá.

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No time

Este es un post para que no se olviden de nosotros. Y es que tengo muchas cosas que contar, las primeras navidades con Inés, su primer cumpleaños, y muchas cosas más. Pero es que no he tenido tiempo de ponerme al día, cosas de la conciliación, si he dicho conciliación, aunque en realidad no sepa lo que es.
Pues porque siempre es bueno evadirse y bailar, les dejo por aquí un vídeo bailongo que últimamente no me saco de la cabeza.

Y lo dicho, no se olviden de nosotros.

Firmado: Mamá.

Reflexión tras la vuelta al trabajo. 

Hoy estoy enfadada. Pensaba escribir una reflexión en mi perfil de Facebook pero me he dicho: haz una entrada en el blog que para eso lo tienes. 

Estoy enfadada porque hoy empecé a trabajar tras mi baja de maternidad y mis días de lactancia. Y sé que no tengo derecho a estar enfadada: tengo trabajo y encima me puedo llevar a Inés conmigo, soy afortunada, en serio. 

La razón de mi cabreo es la siguiente: si la OMS y los pediatras dicen que lo ideal es mantener la lactancia materna en exclusiva hasta los 6 meses, ¿por qué las bajas maternales son de 4 meses?, que alguien me lo explique porque no lo entiendo. 

Trabajo en una ciudad distinta a donde vivo y mi primer día de trabajo consistió en: despertar a Inés a las 8 de la mañana, subirla al coche con la consiguiente perrera hasta que se durmió, bajarla del coche al poco tiempo, con lo que se despertó, llevarla al curro y que los abuelos la sacaran de paseo, volverla a meter en el coche, otra vez llanto, llegar a casa, y por la tarde me la llevé en el tranvía, a ver si dormía un poco más, como así fue; llegada al curro por la tarde, otra vez despierta, paseito con la abuela y regreso otra vez en el tranvía. ¿El resultado?: por la noche casi no se duerme, me tuve que poner la mochila en casa para calmarla. 

El caso es que todo esto hubiese sido igual aunque llevara a Inés a casa de los abuelos o a una guardería. Porque además gracias a (o por culpa de, según se mire) dar la teta mi hija está muy apegada a mi, y que conste que yo estoy encantada. Pero ¿no creen que es muy pequeña para semejante maratón, o estoy pecando de madre ñoña ultra protectora?

Total, como esto siga así, la lactancia materna a tomar por s…, perdón, pero ya he dicho que estoy enfadada. 


Sacaleches de Medela que me llevaré al trabajo cuando deje a Inés con el padre, a ver si logro mantener la LM. Si no, pues cereales, que no pasa nada, pero, querida OMS y querido gobierno de España: pónganse de acuerdo, que me van a volver loca. 

Firmado: Mamá.