El colecho: eso que tus padres han hecho contigo aunque no te lo hayan dicho.

Creo en la crianza con apego, pero no porque haya leído sobre ella y haya decidido aplicarla con Inés, sino porque es lo más natural para mi. Que se le ha ocurrido a alguien ponerle nombre, estupendo, pero es que creo que se lleva haciendo toda la vida.

Tener un bebé es una experiencia brutal, que te cambia por completo, eso ya lo sabemos; después de dos años ya no somos tan primerizos, por lo menos en ciertas cosas, y se trata sobre todo de adaptarse al medio.

Empezamos a tratar que Inés durmiera sola en su cuna, en su cuarto, pero nos dimos cuenta de unas cuantas cosas.

1. Como ya he abordado en otras entradas, Inés no se duerme sola. Me repito, lo hemos intentado todo, pero no se duerme sola. Aunque pensándolo bien, no hemos intentado el método Estivil… Bueno, siguiente punto.

2. Inés se despierta mucho por las noches. Cuando se le cae la chupa, cuando tiene pesadillas, cuando al moverse se da un golpe contra los barrotes, en fin.

Visto lo visto decidimos que Papá o Mamá la dormían y luego la pasábamos a la cuna y así estuvimos unos cuantos meses, pero resultó que al final me despertaba hasta 5 veces cada noche para ir al cuarto de Inés. Estaba agotada, era como una tortura, así que Inés volvió a la cama de Mamá y Papá. Resultado: todos dormimos mejor, salvo alguna que otra patada o cabezazo.

Y hablando con amigos resulta que el colecho es una práctica que todos hacen o han hecho en mayor o menor medida. Si es que al final se trata de lo que le venga mejor a cada familia.

Y por último un consejo a futuros papás y mamás: inviertan en una cama grande 😉

Firmado: Mamá.

Advertisements

Una tarde cualquiera

Esta tarde Inés y yo nos hemos quedado en casa , a ver si se nos cura el dichoso catarro que tenemos a medias. Y escribo este post así rápido y sobre la marcha para que no se me olvide nada.

Que no se me olvide cómo se puede disfrutar tanto con una niña de casi dos años, aún con tos y mocos. Que no se me olvide bailar rock and roll con una armónica de mentira y un cepillo de bebé como micrófono. Que no se me olvide la sensación de consolar a Inés después de una caída, y su risa cuando le hago cosquillas en la barriga o cuando la zarandeo por el aire diciéndole que es un saco de papas.

Que no se me olvide la última canción del disco, y nuestro reflejo en la cristalera de la terraza bailando acurrucadas.

https://youtu.be/qVuGt8cVNr8

Firmado: Mamá.

Barcelona

Hoy, a esta hora, me planteo a qué mundo he traído a Inés, me imagino el dolor de las familias que han perdido hoy a sus hijos, a sus padres, a sus hermanos. Todos somos hijos, padres o hermanos.
No quiero, pero no puedo evitar pensar en alguna familia como la mía que paseaba hoy por las Ramblas de Barcelona, quizás alguna niña o niño de la edad de mi hija.
Hoy, a esta hora, me planteo que éste es el mundo en el que va a vivir Inés y no quiero que lo haga con miedo.
Hoy, a esta hora, y con el corazón encogido, sé más que nunca, que hay que seguir adelante, que no nos dejaremos vencer por el miedo, que sobreviviremos, que viviremos.
🖤Barcelona🖤

Firmado: Mamá

Cosas que estamos haciendo mal.

Hoy sorprendí a Abuela casi que disculpándose con una señora que le había preguntado que si Inés iba a la guardería. Y empecé a pensar en la cantidad de cosas que Papà y Mamá hacemos mal con nuestra hija a ojos de la sociedad.

1. La alimentación y sus variantes. 

Aquí por supuesto la lactancia se lleva la palma. Que si no tengo suficiente leche, que la niña se queda con hambre, que en cuanto deje de mamar va a dormir más… El otro día leí un artículo de Armando Bastida que hablaba de la gente que quiere decirle algo a los padres y utiliza a los hijos como dirigiéndose a ellos cuando en realidad están hablándole a los padres; y es verdad. Por ejemplo: ‘huy, que mayor estás ya, dile a tu mami que te de un bocata de chorizo’. Como esa todos los días. En realidad es la alimentación de nuestra hija lo que genera más conflictos a nuestro alrededor. Ha habido tantos cambios de una generación a otra, hablo de lo que recomiendan los pediatras, que esto genera mucha polémica con nuestros padres y abuelos. Por ejemplo, mi primer potaje fue de acelgas, recetado por el pediatra, sin embargo, hoy Inés aún no ha probado las verduras de hoja verde. 

2. La hora de dormir. 

Cada bebé es único, y tiene sus manías igual que los adultos. Una de las cosas que se oye también mucho es: ‘porque Fulanito puso a su hijo a dormir en su cuarto solo desde los 4 meses…’ Te lo dejan caer así como quien no quiere la cosa, para que tú lo sepas, que hay vida más allá del colecho. 

Yo misma era de las que pensaba que iba a pasarla a su cuarto lo antes posible, pero hay que ver cómo cambia el cuento. Teniendo en cuenta que Inés se despierta varias veces por la noche buscando la chupa, pues que quieren que les diga, me parece más cómodo tenerla al lado, y me encanta, además. Ya habrá tiempo para que se vaya a su cuarto y lo disfrute. 

3. La chupa 

O  Santa Chupa, como la llamamos nosotros más de una vez. Que si se le van a torcer los dientes, que si luego no te coge el pecho, que si se va a hacer dependiente de ella. Lo único que sé es que le calma la ansiedad, por mi, genial, y por ella también. 

4. La mochila. 

Nunca pensé que el porteo generase tanta controversia, de verdad. Cuando me quedé embarazada fue lo primero que me compré: un foulard elástico azul marino que va con todo. Con el tiempo me he pasado a la mochila porque me parece más práctico para mí, pero sigo usando el foulard de vez en cuando. 

Pues bien, he de decir que mi entorno ahora lo ve estupendamente, pero costó. ‘Se te va a caer, ten cuidado’, ‘¿no está demasiado apretada ahí dentro?’, ‘huy, pero tiene que estar pasando muchísimo frío’ (o calor, según el tiempo que hiciese ese día), ‘ojo, que ahí se te acostumbra a los brazos y a ver qué haces luego’. Podría seguir un rato más, pero bueno. 

Hay muchas cosas más que Papá y yo estamos haciendo mal, pero ¿saben que?, voy a terminar aquí y así tengo para otra entrada futura 😜

Firmado: Mamá.