Semana de la lactancia materna

Estos días se celebra la Semana internacional de la lactancia materna y me enorgullece decir que aquí seguimos Inés y yo (y las tetas, una más que la otra pero bueno)

En estos seis meses de LM en exclusiva he constatado que el esfuerzo vale la pena. Nuestra hija está sana, gordita, de muy buen humor siempre, revisión tras revisión pediátrica ha ido ganando peso y no ha necesitado ningún suplemento, hasta que ha empezado con la alimentación complementaria, claro, pero su alimento principal sigue siendo leche materna. 

Señores, la teta es lo mejor: es barato, muy cómodo, es alimento, es consuelo, es analgesia, es somnífero, es apego. Mamás del mundo: si no se puede dar el pecho no pasa nada, en serio, pero si tienen esa posibilidad, aprovéchenla, por ustedes y por sus hijos. Y, por favor, gentes del mundo que no han dado de mamar por cualquier motivo, no nos digan a las mujeres lactadoras cómo se hace, no pongan en duda lo que alimenta nuestra leche o la cantidad de ésta, no nos digan cómo lo hicieron ustedes, ya sabemos que es una opción totalmente válida, pero no es la nuestra. Nuestros bebés no se van a desnutrir, para vigilar eso están los pediatras si ocurriera, y bastante tenemos ya con nuestra inseguridad propia, sumada al cóctel de hormonas tras el parto y el caos en sí de la nueva situación. Así que por favor, apóyennos y dígannos de vez en cuando: ‘Qué bien lo estás haciendo’

Firmado: Mamá.