Mi cuerpo. 

Cuando me quedé embarazada publiqué dos entradas en otro blog que tengo, hasta que decidí que todo el tema de la maternidad/paternidad era tan extenso que se merecía un blog propio. Titulé esas entradas ‘Verdades sobre el embarazo’ (se puede consultar). Lo que quería en ese momento era hablar sin tapujos sobre el embarazo, siempre desde mi verdad.

Pues bien, he decidido hacer lo mismo desde este blog con el postparto. Empezaré diciendo que el puerperio no es tan terrible como me imaginaba, no te desangras, no hueles mal, ni nada de eso. Puedes hacer una vida totalmente normal, con la salvedad de llevar a un bebé colgando del pecho.

Es curioso lo de los entuertos, son las contracciones que hacen que el útero vuelva a su sitio y recuerdo notarlas perfectamente cada vez que Inés succionaba mi pecho. Es casi como si notaras que el útero se contrae (duele un poquitín pero es soportable, de verdad)

Durante el embarazo subí 7 kilos y gracias a la lactancia materna creo que los he perdido todos y alguno más. Después de dar a luz te crecen las tetas, que ya te habían crecido bastante durante el embarazo, pues no, más aún. Un día me miré al espejo y me vi cuerpo de gallina: lo que tenía en el culo ahora lo tenía en el pecho, en fin. Lo que si tengo es una tripilla incipiente que estoy intentando bajar, pero que quieren que les diga, creo que no está nada mal para haber tenido un bebé dentro.

En general estaba bastante contenta con mi cuerpo hasta que, supongo que debido a la mastitis que tuve, me creció más un pecho que el otro. La mastitis es una inflamación que puede producirse en un pecho y cuyo tratamiento pasa por la estimulación por parte del bebé; pues yo creo que me pasé con la estimulación y ahora tengo una teta de la que Inés come como si no hubiese un mañana y otra chiquitita que masca como si fuera un chicle, pero de la que no salen ni dos gotas. Eso si, yo sigo empeñada en relactarla aunque mi hija ya vaya a empezar con la alimentación complementaria.

Otro asunto importante después del parto es la vejiga y la incontinencia urinaria, a mi no se me escapó nunca el pis, pero es verdad que tenía menos aguante. Para eso nada mejor que los ejercicios de Kegel, antes, durante y después del embarazo. Yo estaba muy preocupada por este tema y mi matrona me valoró y me dijo que me había recuperado bastante bien, así que lo recomiendo a todo el mundo, así como el Pilates para embarazadas. Y si eso no sirve, no preocuparse, que hay fisioterapeutas especializados en suelo pélvico y por lo que me han dicho funcionan de verdad.

Para terminar este post un consejo para las futuras mamás: mucha crema hidratante antes y después del embarazo y a la hora de la lactancia no se olviden de alternar los dos pechos, yo creía que no era importante pero si que lo es, a ver que hago yo este verano con mi escote asimétrico.

Firmado: Mamá.

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