Pay attention.

Hay días en los que Inés requiere de toda mi atención, absolutamente toda. La casa ha pasado a un segundo plano, la comida también, y es agotador, maravilloso, pero agotador. Hay gente que no lo comprende, incluso yo misma lo pensaba: en algún momento se dormirá para poder hacer algo en casa, ¿no?, pero ¿y si ese día le da por dormirse sólo en la calle?, ¿o no aguanta sino 10 minutos dormida?, en fin… Recuerdo que cuando estaba embarazada leí un blog en el que una mamá reciente decía que había días en los que ni siquiera se había duchado; me reí, lo reconozco, pero ahora le doy la razón; a mi me ha valido que Papá trabaja en casa y nos repartimos todo muy bien.

Una de las múltiples cosas que te dicen cuando te quedas embarazada es que aproveches para dormir, que luego no vas a poder, te hartas de que te digan eso; cada vez que nos lo decían, Papá y yo nos reíamos. Una vez que ya ha llegado el bebé, esa frase cambia, y entonces te dicen que aproveches cuando el bebé duerma para dormir tu también. Las dos cosas son ciertas, supongo. Bueno, pues yo no puedo dormir cuando duerme Inés; al principio porque nos quedábamos absortos mirándola cuando dormía, otras veces comprobando que respiraba bien (creo que todos los padres lo hacen), después es que estaba tan dedicada a ella todo el día, aún lo estoy, que cuando dormía me dedicaba a hacer otras cosas: ver una peli entera o comer si, con suerte, Inés no se despierta, hacer la cama, doblar mini ropa, pintarme las uñas, en fin…

Y a cuenta de esto del cansancio maternal he de decir que no sé si a alguna otra mamá le ha pasado, pero yo no he echado en falta aún las horas de sueño, es como si lo poco que durmiera me fuera suficiente, me he convertido en súperwoman, al menos en lo de dormir.

Todo esto viene un poco por la necesidad que tengo de justificarme constantemente por las cosas que no hago, porque yo misma me oigo desde fuera y me digo, ‘pero qué exagerada eres’, aunque la realidad es que no tengo apenas tiempo para nada, igual es que no sé administrarme bien el tiempo. 

En fin, que ser mamá (y papá) es un trabajo a tiempo completo tremendamente absorvente a la vez que gratificante. Así que gracias a Abuela Carmen y a Abuela Conchi por los ‘tuppers’ con comida y a Abuelo Manolo y Abuelo Domingo por el transporte y por acordarse de nosotras cuando van al super y comprar pañales para la niña y galletas para la madre.

No lo es, pero podría ser perfectamente nuestra cocina. 

Firmado: Mamá. 

Pd: este post lo empecé a escribir la semana pasada, tras percatarme de dos bolsas enormes llenas de ‘tuppers’ para devolver a las abuelas. 

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